DELINCUENCIAS ZP, caso FAISAN: El SUP cuestiona el ascenso del investigador del chivatazo

. L. / Madrid
La presidenta de la AVT pide «prudencia» en el 'caso Faisán'
El chivatazo policial a ETA sigue en el primero plano. Y para las víctimas hay que tratarlo con prudencia. Al menos, para la nueva presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) Ángeles Pedraza.
En una entrevista con Europa Press publicada ayer, Pedraza hizo un expreso llamamiento a la «prudencia» en este sumario, que estuvo en manos del juez Baltasar Garzón. Pero apostó claramente por cerrar todas las vías de investigación salvo las de la Audiencia al reclamar «no creer más de lo que se demuestre». Actualmente, la Justicia aún no ha demostrado nada. Sí está acreditado que el chivatazo existió, aunque algunos hablen del presunto chivatazo. Lo que no se sabe es quién lo hizo. Los informes policiales apuntan la implicación de mandos políticos y policiales de Interior, pero no está demostrada la autoría porque sino estaríamos en la fase previa de un juicio y posterior sentencia.
Pese a lo tibio de su mensaje, Pedraza sí recordó que tanto la AVT como Dignidad y Justicia siguen personadas y «luchando por que se sepa la verdad». «Queremos la verdad de cualquier caso aunque haya que llegar a la cúpula más alta. La verdad de cualquier atentado, cualquier tema como el chivatazo o cualquier tema que implique que ETA haya salido victoriosa», zanjó, poniendo en el mismo plano este sumario que el resto. Las declaraciones de Pedraza se producen después de que este periódico desvelara que ella y el ex presidente de la AVT Juan Antonio García Casquero presentaron una denuncia contra sus ex abogados acusándoles de informar a EL MUNDO sobre el chivatazo. También coincide con que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, diera luz verde al ascenso del policía que investigó el caso Faisán.
El ascenso de Carlos G. despertó ayer posiciones encontradas por parte de los principales sindicatos de la Policía. El Sindicato Unificado de Policía calificó de «inoportuno» el ascenso. Su portavoz, José María Benito, declaró ayer a Servimedia que esta promoción no es conveniente ahora, porque «hay una investigación judicial en marcha» y «no culminada» sobre el soplo a la banda etarra. Benito destacó que el inspector Carlos G. «está implicado en todo el entramado. No significa que sea culpable de nada», pero sí está siendo investigado. Según dijo, «cuando menos, debería haberse esperado».
La Confederación Española de Policía señaló que no ve «nada raro» en el ascenso del inspector de policía Carlos G. Su secretario general, Ignacio López, afirmó que «es una persona que lleva muchos años en actividades operativas, que tiene un currículum importante». Por este motivo, señaló que su sindicato aplica la «presunción de legalidad y de capacidad» hacia Carlos G. y no tienen «ningún condicionante ni a favor ni en contra» de este
ANTONIO RUBIO / Madrid
La Guardia Civil pierde los papeles en una acción anti ETA
En los documentos se indica que el trato con los abogados detenidos debe ser «exquisito», a diferencia de con el resto El pasado 14 de abril, la Guardia Civil perdió los papeles en el País Vasco. Los agentes del Instituto Armado, en colaboración con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), montaron un operativo para arrestar en Vizcaya y Guipúzcoa a 10 personas próximas a ETA (entre ellos había cuatro abogados, un profesor universitario y un sindicalista), efectuar los correspondientes registros e incautar la documentación que había en los domicilios personales y sus respectivas sedes profesionales. La operación recibió el nombre en clave de H-Alboka y los agentes, en su afán de llevarse todos los documentos que encontraban, se olvidaron de los propios y, en uno de los registros, perdieron sus papeles y el plan de actuaciones.
Y en aquellos papeles de la operación H-Alboka estaba todo el plan, paso a paso, de cómo, cuándo, de qué forma y quiénes intervendrían en la detención e interrogatorio de los 10 detenidos y de un undécimo, David Pla, que, según el Ministerio del Interior, es uno de los máximos dirigentes del aparato político de ETA. También se reflejaba en esa documentación que tres de los abogados y el profesor universitario arrestado (Jon Emparantza, Iker Sarriegui, Arantza Zulueta y Erramun Landa) tenían que recibir un «trato exquisito».
Al final, David Pla no estaba en San Sebastián, tal como informaba el CNI y se refleja en los documentos que perdió la Guardia Civil, y fue detenido dos días más tarde en Hendaya por la policía francesa, tras la correspondiente petición del juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska. El dirigente etarra fue posteriormente puesto en libertad por la juez Le Vert por falta de pruebas.
Los papeles que perdió la Guardia Civil son un total de 16 folios. Diez de ellos están mecanografiados y en los otros seis aparecen una serie de anotaciones y apuntes realizados por tres diferentes agentes, según se desprende de la propia caligrafía.
Todos esos papeles, según ha podido saber EL MUNDO de fuentes de la investigación judicial, fueron abandonados de forma involuntaria por los agentes de la Guardia Civil en el registro de uno de los domicilios de los cuatro abogados arrestados (Arantza Zulueta, Naia Zuriarrain, Iker Sarriegi y Jon Emparantza). Más tarde, esos mismos documentos fueron introducidos, de forma anónima, en el buzón particular de uno de esos abogados y, finalmente, fueron aportados, mediante denuncia judicial, en los juzgados de guardia de Bilbao, San Sebastián y en la propia Audiencia Nacional por los familiares de los detenidos.
De la lectura de los documentos se desprende claramente, entre otras cuestiones, que el trato a los detenidos está perfectamente definido y diferenciado: «El trato con los abogados [Arantza, Jon e Iker] y con Erramun LANDA [sic] será EXQUISITO [sic] en todo momento, desde su detención, traslado y llegada a Madrid».
Las instrucciones sobre los detenidos continúa con las siguientes órdenes: «El traslado a Madrid de los detenidos Arantza Zulueta, Jon Emparantza, Iker Sarriegi y Erramun Landa se hará con furgón policial». Curiosamente, se obvia a la abogada Naia Zuriarrain y al sindicalista de LAB José Luis Gallastegui Lagar.
En ese mismo apartado del documento de la operación H-Alboka también se indica que «el tratamiento con los detenidos deberá perseguir obtener una manifestación que ratifique las imputaciones judiciales que existen». Y recuerda el documento, en su folio siete, que «los detenidos deberán pasar reconocimiento médico forense antes de ingresar en los calabozos de las respectivas comandancias y también con anterioridad al traslado a Madrid». Algunos de los detenidos en esta redada presentaron denuncia judicial por malos tratos.
En el plan de operaciones H-Alboka se refleja, de manera detallada, toda una serie de movimientos de los comandos de la Guardia Civil entre los que figuran: «Distribución, Equipos de interrogatorios, Cronología, Reuniones entre las comandancias de Guipúzcoa y Vizcaya, Objetivo, Registro, Traslado, Calabozo, Interrogatorio y Teléfonos de interés».
Se da la circunstancia de que no es la primera vez que los agentes de la Guardia Civil que trabajan en la lucha contra ETA cometen un error o negligencia de este calibre. El 20 de mayo de 2009, el mismo día que la familia de Jon Anza y la organización terrorista hicieron pública la desaparición del colaborador de ETA, un grupo de guardias civiles salió de forma precipitada del aparthotel Adagio, en Toulouse, y se dejó olvidadas dos pistolas debajo del colchón de una habitación.
Hay que recordar que Jon Anza tomó un tren en la ciudad francesa de Bayona el 18 de abril de 2009 con la intención de encontrarse en Toulouse con un comando de ETA al que supuestamente tenía que entregarle 300.000 euros. El encuentro entre las dos partes no se llegó a producir y, 11 días más tarde, Anza apareció, inconsciente, en el bulevar de Estrasburgo de Toulouse, sin dinero y sin documentanción. Más tarde, ingresó en el Hospital Rangueil de aquella ciudad, donde murió. Un año más tarde, el cadáver de Jon Anza apareció, de manera sorprendente, en la morgue del Hospital Purpan y la autopsia, que todavía no se ha hecho pública, indica que «murió de un fallo multiorgánico».






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